Salud y hábitos · A fondo
Uno de los inventores del parche de nicotina demostró que la nicotina, por sí sola, no basta
Administró nicotina por vía intravenosa a 80 fumadores y descubrió que el cigarrillo crea una segunda dependencia: la del gesto. Por eso los parches y los chicles fallan más de ocho veces de cada diez.
Redacción de AirBreazy
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Actualizado en 2026
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Basado en estudios publicados
80fumadores participaron en el experimento de la Universidad de Duke¹
83%de intentos fallidos a los seis meses con parche y chicle a la vez²
1Mde gestos mano-boca en diez años fumando
Desde hace décadas, a quien quiere dejar de fumar se le repite lo mismo: el tabaco engancha por la nicotina.
De esa idea nacieron los parches, los chicles y los sprays, que le dan al cuerpo la nicotina y le quitan el cigarrillo.
Si la idea fuera correcta, estos productos deberían funcionar casi siempre. Sin embargo, más de ocho de cada diez personas que los usan vuelven a fumar.
El motivo lo encontró en el año 2000 un investigador estadounidense. Descubrió que en el cigarrillo hay una segunda dependencia, de la que casi nadie habla: la del gesto.
El experimento que separó la nicotina del gesto
El investigador se llama Jed Rose y trabaja en la Universidad de Duke, en Estados Unidos. Es uno de los inventores del parche de nicotina, así que de él cabría esperar que defendiera la nicotina.
Pero quiso comprobar si al fumador le basta de verdad con la nicotina. Reunió a ochenta fumadores e hizo algo que en la vida diaria no ocurre nunca: separó la nicotina del cigarrillo.
En unas pruebas, los voluntarios recibían la nicotina con un gotero, directamente en la sangre, y no fumaban. En otras fumaban cigarrillos fabricados a propósito, a los que se les había quitado casi toda la nicotina: quedaban el gesto, el humo y el golpe en la garganta.
Después de cada prueba, Rose medía dos cosas: cuántas ganas de fumar les quedaban a los voluntarios y hasta qué punto se sentían satisfechos.
Según la idea de siempre, tendría que haber ganado la nicotina. Pasó lo contrario.
El resultado · Rose y colaboradores, Universidad de Duke, 2000¹
La nicotina en vena, por sí sola, quitó un poco las ganas de fumar. Pero a los voluntarios no les resultó nada satisfactoria.
Los cigarrillos sin nicotina quitaron las ganas de fumar, y a los voluntarios les resultaron mucho más satisfactorios que no fumar.
La nicotina sola no les daba a los fumadores lo que buscaban. El gesto, incluso sin nicotina, en buena parte sí.
La conclusión de Rose es que el cigarrillo ata al fumador de dos maneras. La primera es la sustancia. La segunda es todo lo que se hace para fumarlo: llevarse la mano a la boca, notar la calada en la garganta, tomarse unos minutos de descanso.
De esa segunda parte los tratamientos tradicionales no se ocupan. Y se nota en los resultados.
Por qué los parches y los chicles fallan más de ocho veces de cada diez
Un parche hace lo mismo que el gotero del experimento: le da al cuerpo la nicotina y deja las manos vacías. Con el chicle y el spray pasa igual.
Cochrane, la organización internacional que reúne los resultados de todos los estudios sobre un tratamiento, ha contado cuántas personas vuelven a fumar en un plazo de seis meses.
Intentos fallidos a los seis meses · Cochrane Database of Systematic Reviews²
Parche y chicle a la vez83%
Incluso usando parche y chicle a la vez, más de ocho de cada diez personas están fumando otra vez a los seis meses.
Quien volvió a fumar no se equivocó con la dosis ni le faltó fuerza de voluntad. Trató la dependencia de la nicotina, pero la del gesto se quedó intacta.
El gesto se quedó fuera de los tratamientos por una razón práctica: la nicotina se puede meter en un parche o en un chicle; el gesto, no.
Y, sin embargo, es la parte más arraigada de la dependencia. Para ver hasta qué punto, basta con hacer una cuenta.
1.000.000
Son, más o menos, las veces que quien fuma un paquete al día se lleva la mano a la boca en diez años.
La cuenta es esta: quince caladas por cigarrillo, veinte cigarrillos al día, durante diez años. Son más de un millón de repeticiones del mismo movimiento, casi siempre en los mismos momentos del día.
Un movimiento repetido un millón de veces se vuelve automático. Y un automatismo no desaparece porque uno lleve un parche en el brazo.
En 2025, la Universidad de Verona estudió a 81 fumadores en tratamiento para dejar el tabaco y llegó a la misma conclusión que Rose.
«Fumar no depende solo de la nicotina. También intervienen componentes conductuales y sensoriomotores, que pueden contribuir por su cuenta a mantener la dependencia.»
Frontiers in Public Health, 2025 · Unidad de Medicina de las Adicciones, Universidad de Verona³
Si quitar el gesto hace fracasar a casi todos, queda una pregunta: ¿qué pasa cuando al fumador se le deja el gesto?
La prueba a la inversa: dejar el gesto y quitar la nicotina
La respuesta llega de la Universidad de Catania. Los investigadores siguieron durante seis meses a 120 fumadores empedernidos que querían dejarlo: todos fumaban como mínimo un paquete al día desde hacía al menos diez años.
A la mitad, además del programa habitual para dejar de fumar, le dieron un inhalador con aroma de menta para usarlo en lugar del cigarrillo. No llevaba nicotina: solo servía para conservar el gesto.
Este fue el resultado.
El resultado · Caponnetto, Polosa y colaboradores, Universidad de Catania, 2011⁴
Fumadores que a los seis meses habían dejado de fumar:
66,7%con el inhalador sin nicotina
19,2%sin el inhalador
Más del triple, con un objeto que no lleva nicotina.
Para quien está enganchado al gesto, es decir, la gran mayoría de la gente, recuperarlo aunque fuera sin nicotina marcó la diferencia entre dejarlo para siempre y recaer.
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La solución lógica: si el problema es el gesto, la solución también tiene que pasar por el gesto
Los dos experimentos dicen lo mismo desde dos puntos de vista opuestos. En Duke, la nicotina sin el gesto no bastó. En Catania, el gesto sin la nicotina ayudó a dejar de fumar justo a quienes más enganchados estaban a él.
Así que, para dejar de fumar, el gesto no hay que quitarlo: hay que cambiarlo por otro que no haga daño.
El inhalador que se usó en Catania era un simple inhalador de plástico. Breazy parte del mismo principio y lo lleva más lejos: tiene la resistencia de la calada regulable, para devolver también la sensación en la garganta, y núcleos de aromas naturales.
La herramienta
Breazy: el inhalador aromático que sustituye el gesto
Breazy es un inhalador de aromas naturales, sin nicotina y sin combustión. Reproduce el gesto mano-boca que el cerebro ha aprendido a asociar con el alivio, la concentración y el descanso, sin que entre en el cuerpo ninguna sustancia nociva.
- ✓0 nicotina, 0 combustión, 0 sustancias nocivas. Basado en la ciencia. Núcleos aromáticos con extractos naturales.
- ✓Resistencia regulable. Es el único inhalador del mercado en el que regulas la resistencia de la calada, para recuperar la sensación en la garganta a la que estás acostumbrado.
- ✓De bolsillo y discreto. Cabe en cualquier bolsillo y puedes usarlo en cualquier parte, incluso donde está prohibido fumar.
- ✓Núcleos recambiables. Disponibles en varios aromas.
Excelente
Valoración en Trustpilot verificada por clientes reales
Más del 78% de quienes lo prueban sigue usando Breazy pasado el primer mes.
★★★★★
«Llevaba quince años intentándolo. A mí los parches no me funcionaban porque seguía echando de menos el gesto. Con Breazy por fin entendí por qué fracasaba siempre.»
Carlos M., 42 años · Madrid
★★★★★
«Me sorprendió lo rápido que pasó a formar parte de mi día a día. El cerebro lo acepta porque el movimiento es el mismo. Es lo más inteligente que he probado.»
Lucía P., 38 años · Valencia
60
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Fuentes científicas
- Rose JE, Behm FM, Westman EC, Johnson M. "Dissociating nicotine and nonnicotine components of cigarette smoking." Pharmacology Biochemistry and Behavior, 2000; 67(1): 71-81.
- Hartmann-Boyce J et al. "Nicotine replacement therapy versus control for smoking cessation." Cochrane Database of Systematic Reviews, 2018. DOI: 10.1002/14651858.CD000146.pub5
- Novella L et al. "Smoking-related gestures and anxiety: a preliminary study in treatment-seeking smokers." Frontiers in Public Health, 2025. DOI: 10.3389/fpubh.2025.1665612
- Caponnetto P, Polosa R et al. "Effect of a nicotine-free inhalator as part of a smoking-cessation programme." European Respiratory Journal, 2011; 38(5): 1005-1011.